jueves, 15 de enero de 2015

Hacia donde va el Vino Argentino

Comenzando el año me gustaría hacer una reseña sobre la dirección que está tomando el vino Argentino, esa identidad que los que participan de la viticultura tratan de darle a su producto, y al vino en general, de manera de posicionar cada vez mas y de mejor manera no solo a las distintas etiquetas, sino también al vino argentino como marca en el mundo, con identidad propia.

Muchos son los que ya han dejado su granito de arena en esto, y son varias las caras que actualmente intervienen en este tema, ya que no solo depende de lo que se haga en cada bodega, sino también de quienes se encargan de mostrar a nivel regional y mundial nuestros productos, pero el Norte de la brújula hoy apunta hacia una palabra clave, Terroir.

Para bajarlo a la práctica, el vino Argentino se ha basado mucho en lo que cada cepa en particular puede dar, teniendo como insignia en nuestro caso al Malbec, y por el lado del blanco al Torrontes. Pero ahora se busca otra cosa, la idea pasa por potenciar al máximo y mostrar donde puede llegar cada cepa, remarcando cada terruño y diferenciando unos de otros, a fin de obtener su máxima expresión.

En nuestro país ya hace algunos años se está tratando de obtener una diferenciación basada en los distintos terroirs, esto que de primera mano puede sonar a onda marketinera del Enólogo / Winemaker, en complicidad con el Ing. Agronomo, no solamente se encuentra bastante lejos de ese parecer, sino que además, basado en estudios de suelo, experimentación y mucho pero mucho trabajo en la viña, culmina en casos resonantes que ya ganaron su lugar en las góndolas locales, y brillan en el extranjero.

Actualmente los casos mas vistosos que representan este trabajo son los de los enólogos jóvenes, algunos bien conocidos y con marcas o productos consagrados como por ejemplo Sebastian Zuccardi, Alejandro Vigil, los hermanos Michellini, Matias Riccitelli y Alejandro Sejanovich entre otros, ellos son los que llevan esta bandera, cada uno con sus zonas o terroirs específicos, produciendo grandes vinos, cuidando cada detalle, y vinificando terroir por terroir, casi milimetricamente.

Vista Flores, La Consulta y Altamira son algunos de los lugares elegidos para estas producciones, donde con muy poca diferencia de altura en viñedos, y suelos muy distintos en su composición, se llega a un producto final con la misma cepa bien distinto en cada caso. Otros casos muy particulares se dan en San Pablo y en Gualtallary, donde ya con un poco de mas altura en viñedos se están obteniendo vinos realmente espectaculares, basados también en este tipo de producción realizada al detalle.

Tenemos un claro ejemplo con Familia Zuccardi, quienes están en pleno proceso ( avanzado ya ) de construcción de una segunda bodega, situada justamente en Altamira. Bodega que según lo previsto ya estará en condiciones de vinificar esta próxima cosecha 2015, y ya llegando a fin de año procura tener listo su parte destinada al turismo, con alojamiento y restaurante. Ya con un poco mas de altura en sus viñedos, el reconocido Alejandro Vigil deleita a todos con sus vinos Enemigo y su linea de alta gama, Gran Enemigo.

Por otro lado, y ya tratando de darle un marco reglamentado, varios productores como Chandon, Catena y Zuccardi,  en conjunto con la Universidad de Cuyo, ya presentaron un proyecto formal para llevar a Paraje Altamira al escalón de "Indicación Geográfica". El mismo fue debidamente aprobado, a pesar de tener algunas presentaciones en contra por parte de otras bodegas grandes, argumentando que la zona incluida legalmente debería tener limites mas extensos. Esto resulta un muy buen primer paso para aspirar a mas. Porque no soñar con una denominación de origen controlada? 

Toda esta historia llevará mucho tiempo, hay mucho camino por transitar y probablemente sea la próxima generación quien vea este trabajo terminado y en buen puerto, lo importante de la historia, y lo que le corresponde a los actores actuales, es dar el puntapié inicial y llevar adelante el proyecto, en conjunto, utilizando una fuerte comunicación, juntando esfuerzos, sin verse uno a otro como competencia, sino como complemento mutuo para que esta historia, que está muy lejos de ser un cuento, tenga el mejor final.


Diego Pernas.